ESPAÑA MEDIO VACÍA

LA EXPULSIÓN DE LOS MORISCOS (s. XVII)

La expulsión de los moriscos en 1609 fue un desastre de consecuencias no previstas.

Si la agricultura de secano había perdido su fuerza (con todo lo que eso supone en una economía no diversificada y extractiva), la expulsión vino a rematarla. La nobleza valenciana cuando se percató intentó inutilmente dar marcha atras.

Significó el descalabro económico y una importante pérdida de población para los reinos de Valencia (33%), Aragón (20%) y Murcia, así como para otros numerosos señoríos.


UNA HISTORIA DE DECADENCIA (s.s. XVII y XVIII)

Con el tiempo, con el hundimiento del modo productivo del interior de la península -y al no encontrar reemplazo- se abrirá la brecha entre la España seca y la húmeda (con población y economía crecientes).

Es cierto que en esos espacios se polarizan contrastes de todo tipo (aridez, despoblación, aislamiento… ). Pero conforme a la percepción de la época, las transiciones entre las distintas zonas no se harán bruscamente. El paisaje -de acuerdo a las distancias y medios de transporte existentes- no transmitirá una impresión de ruptura.

Por otra parte, si bien emergen polos de actividad en el litoral, el peso político y de intercambio cultural continuará en el interior. Son muchas cosas las que mantendrán cohesionada la sociedad española.

¿Y qué ocurrirá en el interior de esas zonas despobladas y aisladas?

Comienza un largo período de decadencia. El de las tierras y de la sociedad españolas de los siglos XVII y XVIII.

El correoso modelo socio- cultural existente, continuará.


LOS BORBONES (s. XVIII)

Los borbones llegan en 1701, con el escenario de decadencia ya iniciado.
La renovación dinástica traía la voluntad de acabar con los restos de feudalismo y liquidar el eje imperial de los Habsburgo. Acercando la corona española a la francesa, buscado un diseño de Estado más nuclear.

Los intentos de Felipe V por reestructurar el Estado, rompiendo sujecciones medievales, no cuajaron. Se eliminaron fueros anacrónicos, barreras territoriales e instituciones obsoletas. Se intentó unificar la normativa y la fiscalidad.

Pero a gran parte del territorio no afectaron los cambios, que continuó impermeable a la difícil modernización. En Cataluña se produjeron revueltas contradictorias. Pero el imaginario simbólico y popular no se alteró.


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