CASTILLA LA ECONOMIA AL SERVICIO DEL IMPERIO

La economía de Castilla, puesta al servicio del Imperio: fuertes impuestos sobre la actividad agrícola y ganadera, asociada a una abundante población.
Castilla y los Habsburgo apostaron a un proyecto que les prometía cuantiosos réditos espirituales y materiales. Ambos se implicaron en el empeño, comprometiendo en sus dinámicas a los restantes reinos.

El Reino de Castilla fue la plataforma desde la que se impulsó el proyecto del descubrimiento y su expansión.

Castilla apostó por todo, asumiendo una posición de liderazgo respecto a los restantes reinos (que se irían incorporando en mayor o menor grado).
Además de hombres y clérigos, aportó su economía.

Obviamente, a la espera de rentabilizar su esfuerzo.

En consecuencia soportó la fuerte carga fiscal, esperando la compensación que vendría de los nuevos territorios.
Pero la magnitud y la dinámica alcanzadas superó con creces a lo ensoñado. Acabó desbordada y engullida por una gesta que se hizo universal y al margen de las nuevas corrientes que se abrían paso en Occidente.

La percepción de su papel como nación, la cultura civil y religiosa, corresponden a un tiempo pretérito. Su organización social y económica; precapitalista, extractiva. Su carencia de condiciones para evolucionar hacia formas más inclusivas y diversificadas, que, como consecuencia de la emergencia de burguesías y capitalismos, alumbraban en otros países.
Habituada a batallar con los reinos vecinos; de ahí el atractivo de su aventura equinoccial.

De todas formas, el capitalismo, tardío, en ausencia de una burguesía, llegará de la mano de los mercados y las innovaciones tecnológicas.