EL DIFÍCIL CAMBIO DEL MODO DE PRODUCCIÓN FEUDAL

Al terminar la reconquista predomina una cultura de carácter guerrero y de ideales religiosos. El trabajo o el comercio carecen de relevancia y son un impedimento para alcanzar un reconocimiento social. La actividad económica estaba rígidamente reglamentada en estamentos y gremios

El ascensor social lo proporcionaba los servicios a La Corona; y para acceder a ese ascensor se precisaba de un linaje, una reputación… o de una carrera eclesial.

Los servicios a La Corona (o las azañas en las Indias) facilitaban a campesinos o villanos conseguir una reputación ante el Rey.

Además de la existencia de estos restrictivos patrones culturales, las características del territorio peninsular no garantizarán el éxito en el caso de introducirse cambios.

Y ese éxito dependía también de la necesaria presencia sobre el terreno de asentamientos humanos, como era el caso de las poblaciones moriscas.
Un equilibrio muy ajustado que evidenció que cualquier alteración arruinaría el futuro de amplias zonas.

Y es por esto que la sustitución del modo productivo careció en España del ímpetu totalizador que tuvo en otros sitios.