LA ESPAÑA VACÍA (22 de septiembre de 2018)

PALACIO REAL – JOSE MANUEL BALLESTER

 
tiempo de lectura: 11′

La España vacía es el título del valorado libro de Sergio del Molino, que pone en el foco de atención el problema de las zonas despobladas o abandonadas del interior español. Lo aborda con una retórica a veces empalagosa, desde una perspectiva a veces sentimental, a veces mitificada, haciendo un llamamiento a todas las conciencias para que la vida vuelva a florecer en esos hermosos territorios y para que sus ocupantes vuelvan a llevar una existencia digna porque se lo merecen. El libro, en mi opinión no tiene solo cosas malas. Tiene muy buenas observaciones. Pero en un picadillo engorroso

Porque el tema es grave. Muchos de los territorios de los antiguos Reinos de España carecen de suficiencia económica.

A . datos de población. Los datos sobre la población en España son alarmantes. Se advierten evidentes signos de envejecimiento así como una tasa de crecimiento negativa (las defunciones superan a los nacimientos). Además, gran parte del territorio está despoblado (menos de 20 habitantes por km2) y afectado, en mayor o menor grado, por la desertificación.

B.  el determinante geográfico. España, frente a los 424 kms. de frontera terrestre con Francia y los 1.214 kms. con Portugal, tiene 4.964 kms. de costas. Bajando de norte a sur en primer lugar encontramos la imponente barrera física de los Pirineos, que a la vez define un régimen de lluvias más escaso respecto a la vertiente francesa. A continuación identificamos sobre la superficie peninsular una corona litoral de un radio de 30 a 50 kms. aprox. La proximidad de la costa, la climatología, la orografía suave, el régimen de lluvias o la humedad, definen una franja litoral en la que van variando sus valores de forma gradual. El resto del territorio hacia el interior se eleva bruscamente respecto al mar. Tiene una orografía irregular, importantes diferencias en el régimen de lluvias, clima continental, más seco, con zonas afectadas por la desertificación. Hablamos de la España del interior, la Meseta o España del secano. Por último, al sur, a una distancia de 15 kms. por mar, se encuentra el continente africano.

Esta horma geográfica delimita los diferentes espacios que, desde la Antigüedad, se disputarán las sucesivas colonizaciones, y en donde harán los reinos medievales los ajustes y reajustes hasta su estabilización en la Edad Moderna.

C. la Historia. En el decurso de la historia de España, en la progresiva colonización romana y su explosión posterior, las invasiones y culturización musulmanas, el proceso de definición de los reinos medievales, o los sucesivos acuerdos con los reinos de Francia y Portugal hasta estabilizar las fronteras, terminarán por adecuarse al fuerte clivaje territorial. Se trata de una pauta general de adaptación al medio físico y a las condiciones de vida que ofrece.

La línea de costas, la barrera pirenaica y el estrecho de Gibraltar acotarán, de un extremo a otro, el marco de la colonización romana, las invasiones musulmanas y los ajustes territoriales posteriores con el reino de Portugal (del tratado de Zamora en 1143 al tratado de Lisboa en 1668) y de Francia (división de los territorios navarro, vasco francés y el Rosellón en 1659).

Los reinos medievales de la península, por su parte, irán ajustando sus fronteras interiores a estos contornos. Y dentro de ellos se replica la decantación: en el reino de Aragón la nobleza propiamente aragonesa busca asentarse en zonas montañosas -ganadería y agricultura de secano- mientras que los nobles catalanes optan por zonas costeras y de regadío.

D. el clivaje territorial. La Edad Media es época de fronteras y de identificación y consolidación de patrones de poder. Los accidentes geográficos asociados a la población y a las condiciones de vida, definen un territorio. Cada territorio se organiza dentro de un marco cultural dual (temporal y espiritual), mediante un poder feudal (interno) y un equilibrio externo respecto a los restantes señores de su entorno.

El clivaje -o rango que prevalece para identificar y consolidar un patrón de poder- en la Edad Media vendrá como continuación de un modo de producción precapitalista y  será territorial.

E. economía extractiva. Desde la antigüedad es la agricultura de la extensas zonas de secano, el cereal, la fuente principal para la acumulación de la riqueza: monocultivo extensivo, fácil de conservar y de transportar. Además, las comunidades moriscas, asentadas en los señoríos rurales a partir de la reconquista, ponían en valor todo tipo de terrenos por difíciles que fueran. Por contra la agricultura de regadío y la pesca, perecederos, abastecían principalmente al consumo local en las zonas del litoral.

F. la demografía. Las cifras de población estimada son superiores en la Meseta castellana a las del reino aragonés (territorios de Aragón y Cataluña) en los s.s. XIV, XV y XVI.

Este modelo productivo y de acumulación (ganadería y agricultura de secano asociada a población numerosa) irá perdiendo relevancia a partir de la Edad Moderna.

G. el descubrimiento y el imperio colonial. En la Edad Moderna, la integración de los diversos reinos se hará conservando aquellos su identidad, instituciones propias y con participación desigual (monarquía compuesta). El descubrimiento (1.492) y a continuación el imperio colonial supondrá una aceleración histórica y económica importantísimas; no obstante continuó el patrón territorial existente en la Edad Media; las fronteras interiores continuaron.

H. una potente economía extractiva frente a pequeñas economías diversificadas. La gran epopeya del descubrimiento de América, la posterior colonización así como el mantenimiento del Imperio de los Habsburgo supuso un esfuerzo excesivo. El oro y la plata de Las Indias no paraba en España, iba a mantener los cuantiosos gastos de los ejércitos, las guerras y la Administración. Recayó el esfuerzo fiscal en Castilla, en los territorios de ultramar y de rebote -con muchos conflictos- en el resto de los reinos españoles. El modelo de economía extractiva de Castilla simplificaba la recaudación: agricultura extensiva de secano -cereal y ganadería- que mantenía a una abundante población.

Castilla, y los Habsburgo, apostaron a un proyecto imperial que les prometía cuantiosos réditos espirituales y materiales. Al vincularse Castilla al Imperio, la decadencia de uno supuso la de la otra; y por extensión la de todo el Reino.

Pero no del todo. Recordemos que dentro de la Corona de Aragón los nobles catalanes optaron por las zonas costeras y de regadío frente a los propiamente aragoneses que buscaban las tierras de pastos y el secano. El clivaje territorial admitía variantes. Los territorios periféricos continuarán con sus pequeñas economías más diversificada y mejor comunicadas.

Los que apostaron por la continuidad institucional que daba soporte al modelo productivo y de acumulación basado en la ganadería y agricultura extensiva de secano, entrarán en una lenta y prolongada decadencia.

I. el contraste francés. En la vecina Francia ya en la baja edad media empiezan los fuertes combates para redefinir, o someter, los históricos núcleos de poder, de composición territorial o feudal, para dar paso a otros patrones organizativos o culturales, correspondientes al capitalismo emergente. La aniquilación de los cátaros (1.200 ~) o de los templarios (1.307 ~), la asimilación de la Provenza (1.482 ~), la matanza de hugonotes (1.572) o el derribo de las murallas de las ciudades (1.626 ~), son episodios de esos enfrentamientos y que reflejan la escalada de una lucha a extinción que se resuelve a favor de un nuevo modelo de Estado –que no está dispuesto a hacer concesiones– y en el que se utilizarán las artimañas que se precisen, desde el papado, el ejército o las ceremonias- espectáculo de quema de brujas. El clivaje dejará de ser territorial. Al final será en la Corte de Versalles donde se confinará la nobleza y allí disputarán el poder del Rey. Evidentemente, no solo fue la Revolución Francesa.

J. la expulsión de los moriscos en 1609. En España la expulsión de los moriscos tendrá negativas consecuencias económicas, demográficas y políticas. Sin contradecir la decisión política (se hacían fuertes en terrenos inexpugnables y no acataban la autoridad real, ni el idioma, etc…) el impacto en el medio físico, en la producción agrícola o para la institución de los señoríos fue grave. Se tuvieron que abandonar muchos cultivos, en terrenos complicados, a donde ningún cristiano quisiera ir, lo que contribuyó, además de a la ruina de las tierras a su desertificación.

En consecuencia, los señoríos de “l’ancien régime” que subsistían como “institución de gobierno” según los fueros históricos, perdieron su poder económico pero no el institucional. La nobleza empobrecida se retiró de las zonas rurales a las pequeñas ciudades del interior, manteniendo su estatus y mirando al pasado. Un anacronismo que nos permite interpretar las guerras carlistas posteriores.

El abandono de las tierras pertenecientes a estos señoríos supuso la ruina de conventos y palacios rurales, lo que viene a explicar la (fallida) desamortización posterior.

K. reemplazo del modelo económico. El modo de producción -que ponía en valor la zona interior-, extractivo, poco diversificado, extensivo, asociado hasta ahora a una fuerte demografía y a la agricultura de secano, aseguraba la acumulación económica. Pero la aparición de economías más diversificadas –asociadas a los cambios e innovaciones tecnológicas- los fuertes impuestos necesarios para mantenimiento del imperio, el cambio demográfico, la expulsión de los moriscos… todo contribuyó a partir del siglo XV/ XVI a su extinción.

Las economías emergentes de los territorios costaneros, por contra, tienen más facilidad para el intercambio y la diversificación, así como mejores comunicaciones por tierra y mar. Poco a poco el transporte marítimo primero, y no digamos el ferrocarril después, acaban con la dependencia respecto del cereal castellano.

Pero El Imperio continúa, grande, poderoso, decadente.

L llegada de los Borbones en 1701. La renovación dinástica traía la voluntad de cambiar el grande y costoso aparato estatal. Los intentos de Felipe V por modernizar el Estado, rompiendo los anclajes medievales, no cuajaron. Se eliminaron fueros anacrónicos, barreras territoriales e instituciones obsoletas. Se unificó la normativa y la fiscalidad. Una vez más se ganó la guerra pero persistió la resistencia al poder del Estado.

Situación actual

En la actualidad “La España vacía” se corresponde con territorios pertenecientes  a los antaño poderosos reinos medievales del interior (no sólo Castilla, también León, Galicia, Aragón, Asturias o Extremadura…).

En ellos se dan algunas de estas notas:

    • carecen de capacidad para absorber a la mano de obra que se incorpora al mercado de trabajo
 
    • fuerte envejecimiento de la población (compartido con el resto de España).
 
    • pueblos deshabitados y, en general, bien comunicados. 
 
    • abandono de las tierras por falta de rentabilidad y desertificación de amplias zonas.
 
    • gentrificación y colonización. Visitantes de fin de semana, horarios limitados de los servicios, dependencia de proveedores externos. 
 
  • Frágil ecosistema económico; a lo anterior hay que añadir el abuso impositivo y la rigidez burocrática que se concreta en cierres de comercios, escasa actividad económica y marcha de los jóvenes.

Se trata de comprender y articular el impacto actual de este serio problema.

Conclusión 1. El desequilibrio territorial de España junto con la aventura imperial son determinantes para interpretar los sucesivos fracasos históricos. 

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Conclusión 2. En España los cambios históricos no conllevan la ruptura con el pasado. 

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Conclusión 3. Terminar con la nostalgia hacia los antiguos reinos para solucionar lo del delirio soberanista. (reflexión final)

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agradecimiento: EL recuerdo agradecido al profesor Nadal Oller, de la Universidad de Barcelona, por el nivel de conocimiento y capacidad de análisis que supo transmitir.

LINKS: https://elpais.com/elpais/2018/09/12/opinion/1536773019_389682.ht https://www.elconfidencial.com/espana/2017-01-06/espana-pierde-habitantes-despoblacion_1310809/

 

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