populismos bolivarianos

socialdemocracia y confluencias

– en el contexto de una crisis generalizada del mundo occidental -que hacía tiempo que había dejado de ser el paradigma- y al margen del sistema de partidos tradicional, otros grupos emergentes radicales le disputan al PSOE el protagonismo en la calle, movilizando a la opinión pública.

15 mayo 2011

– muy activos tanto en la lucha urbana como en las redes sociales y en los medios de comunicación.

– también están presentes en departamentos universitarios y con representación en ayuntamientos; asegurándoles réditos económicos y sociales. Por último, mantienen un peregrinaje contínuo por los países latinoamericanos con gobiernos populistas.

– comparten con otros grupos la cultura de la transversalidad, junto con una cuidadosa elaboración del discurso político. Esta transversalidad proporciona sinergias para unir momentáneamente a organizaciones dispares en sus retos al Estado.


populismos neocomunistas en latinoamérica

– con la prolongada experiencia del peronismo argentino, y más tarde, la revolución castrista, una serie de países, Cuba, Nicaragua, Argentina, Venezuela, Bolivia, Brasil, Uruguay, Ecuador o México… con mayor o menor fortuna van pasando por experiencias de gobierno con un denominador común: iniciar el viraje desde la democracia representativa hacia los totalitarismos populistas.

– el movimiento tiene sus teóricos (principalmente, el argentino Laclau) y cuenta con amplios respaldos gubernamentales, articulándose alrededor del Foro de Sao Paulo (1990).


la estrategia populista consistirá en establecer, mediante la controversia, un marco mental en el que el debate político se sustituya por la contienda de valores antagónicos o identidades en conflicto. Dosificando los enfrentamientos hasta donde la sociedad tolere.

– se trataría, en los países de implantación, de ir sustituyendo la iniciativa privada por actuaciones de colectivización, mediante la presión social o la violencia en segundo plano.

– se fomenta el crecimiento de la población dependiente de las ayudas públicas, y por consiguiente su fidelización.

– los elementos reiterativos de ese discurso insististirán en el descrédito de la iniciativa privada, de la empresa o del mercado. Pero tambien abriendo controversias respecto a otras cuestiones, como la identidad de genero o la cultura heteropatriarcal, etc…

– la democracia no consistiría tanto en la libertad de elegir a unos represententes, si no en la apropiación de los espacios y las instituciones para ponerlos bajo control popular.

– se generaliza un relato social victimista y, en caso de fracaso, se rentabiliza el posicionamiento en favor de los desfavorecidos.

10.03.2020