ESPAÑA MEDIO VACÍA

PALACIO REAL – JOSE MANUEL BALLESTER – 2009

22.09.2018
tiempo de lectura: 27′

EL LIBRO

La España vacía, el valorado libro de Sergio del Molino, que pone en el foco de atención el problema de las zonas despobladas o abandonadas del interior de España.
El libro, en mi opinión no tiene solo cosas malas. Tiene muy buenas observaciones. Pero con un picadillo socialdemócrata.

La situación de despoblamiento y abandono en que se encuentran demasiadas zonas del territorio español la aborda con una retórica a veces empalagosa, desde una perspectiva a veces sentimental, a veces mitificada. Haciendo un llamamiento a todas las conciencias para que la vida vuelva a florecer en esos hermosos pueblos y para que sus habitantes vuelvan a llevar una existencia digna, porque se lo merecen.


Porque la situación es grave. Gran parte del territorio español carece de suficiencia económica. Y que si bien el espinoso problema no recibe la atención necesaria desde Estado central, tampoco de los poderosos gobiernos territoriales.

En estas notas nos acercaremos a estos pueblos medio vacíos y a sus tierras abandonadas (o casi).

Adelantando que la peculiar geografía española se hará presente, de forma determinante, en los diferentes escenarios que se sucedan.


INCORPORACION A OCCIDENTE

España cierra, con retraso, su alineamiento dentro de Europa, acabando la Edad Media y con «La Reconquista» por medio.
Las órdenes de Cluny y del Císter, procedentes de Francia, se habían desplegado por la franja norte de la península, transmitiendo los cánones occidentales a través del arte y la religión.

Francia e Inglaterra desde la Baja E.M.– venían tanteando incertidumbres, en la aventura por moldearse como reino- nación. Con contínuos conflictos internos y externos, lo mismo que los otros reinos.

A pesar de esa incorporación tardía, los Reyes Católicos, se anticiparán en la unificación de los reynos de España.

Y a partir de la Edad Moderna todos librarán un largo y duro forcejeo contra el feudalismo residual; abriéndose paso nuevas expresiones culturales y organizativas que, de forma contradictoria, se irán consolidando.


Tres factores marcarán la deriva que, en lo sucesivo, tome España:

– El determinante de los territorios secos del interior de la península, así como de sus zonas áridas, desertificadas o directamente desérticas. Y la evolución de las poblaciones asentadas en los mismos.

– El Eje imperial de los Habsburgo y la expansión colonial.

– La cultura social y la fragilidad de una sociedad civil que no acaba de constituirse.

Veámoslo en detalle.

Respecto a las condiciones del territorio, Francia carece prácticamente de zonas con riesgo de desertificación. Les sobra agua por todas partes. Lo mismo que a Inglaterra.

Respecto a la emergencia de una vigorosa sociedad civil, en Inglaterra, a partir de 1649 (reinando en España Felipe IV) se limitó el poder del Rey.

En Francia, si bien la burguesía cobra importancia y va igualándose en privilegios a la nobleza (mediante su compra a La Corona), no será hasta la Revolución (1789) en que tome parte en las decisiones del Estado.

En ambos casos -Francia e Inglaterra- hay un intenso y complejo proceso de cambio cultural y social, en el que el ciudadano irá incrementando su protagonismo (empoderandose!).


ESPAÑA, LA GEOGRAFIA

mapa de los reinos del Antiguo Régimen

El territorio.
España, frente a los 424 kms. de frontera terrestre con Francia y los 1.214 kms. con Portugal, tiene 4.964 kms. de costas.
Bajando de norte a sur en primer lugar encontramos la imponente barrera física de los Pirineos, que a la vez define un régimen de lluvias más escaso respecto a la vertiente francesa.
A continuación identificamos sobre la superficie peninsular una corona litoral de un radio de 30 a 50 kms. aprox.
La proximidad de la costa, la climatología, la orografía suave, el régimen de lluvias o la humedad, delimita una franja costera en la que van oscilando sus valores de forma gradual.
El resto hacia el interior peninsular se eleva bruscamente, respecto al nivel del mar. Tiene una orografía irregular, importantes diferencias en el régimen de lluvias, clima continental, más seco, con zonas severamente afectadas por la desertificación conviviendo con otras más húmedas. Hablamos de la España interior, principalmente la Meseta, pero no exclusivamente.

Por último, al sur, a una distancia de 15 kms. por mar, se encuentra el continente africano.


Esta horma geográfica es el escenario en el que, desde la Antigüedad, se disputarán los espacios de las sucesivas colonizaciones, y en donde harán los reinos medievales los ajustes y reajustes hasta su estabilización en la Edad Moderna.


El clivaje territorial de Occidente.
La Edad Media es época de definición y de identificación de patrones de poder, a partir de la delimitación de los territorios.

Hasta el final de la Edad Media, las condiciones físicas del terreno, los accidentes topográficos -asociados a la seguridad y a las condiciones de vida que asegure a la población determinarán la ambición por un territorio.

La proximidad a un río, a una montaña o un acceso difícil,
formaba parte de las consideraciones estratégicas para la elección de un emplazamiento.
La cercanía al mar conllevaba riesgos.
Por lo mismo, un clima más frío o más seco suponía ventajas para la conservación de los alimentos o en las condiciones generales de salubridad.

Cada territorio se organiza: mediante el poder de un señor feudal; un equilibrio externo respecto a los restantes señores del entorno; y, por encima, una matriz ideológicocultural dual ( {lo espiritual/ lo temporal} y {La Ciudad de Dios/ la Ciudad terrena, Roma} ).

El territorio se fragmentará en feudos (patrón piramidal). Cuanto mayor sea el número de feudos de tierra comprometidos al Rey o a un Señor feudal, mayor será el rango/ o poder que adquiere el vasallo.
Los siervos (80% de la población) trabajarán los feudos, se alimentarán, y de ahí saldrán las rentas y tributos (al vasallo, al Señor y al Rey).

Por tanto, el clivaje –rango o decantación que otorga un patrón de poder temporal- en la Edad Media es territorial. A partir de la Edad Media irá perdiendo vigencia, en la medida en que los condicionantes geográficos dejan de ser determinantes.


LA POBLACION

A día de hoy los datos sobre la población son alarmantes.

El 30% del territorio concentra el 90% de la población.
Y cerca del 62% de los municipios han perdido vecinos en esta década.

Se advierten evidentes signos de envejecimiento así como una tasa de crecimiento negativa (las defunciones superan a los nacimientos).
Además, hay muchas zonas despobladas (menos de 20 habitantes por km2) y afectadas, en mayor o menor grado, por la desertificación.

Fuente: Mª P. Burillo – 2019

Pero no siempre fue así. El ciclo demográfico antiguo se caracterizó por la alta mortalidad y la alta natalidad, permitiendo un crecimiento sostenido en el tiempo.  Con el período de la reconquista,  la expansión socioeconómica y el buen clima facilitaron a la población de la Meseta alcanzar su máximo medieval. 
Las cifras de población estimada son superiores en la meseta castellana a las del reino aragonés (territorios de Aragón y Cataluña) y Andalucía en los s.s. XIV, XV y XVI. En el s. XVI se inicia el cambio de tendencia y a partir del XVII se invierte la balanza; todo ello en un contexto de episodios de mortalidad, pestes, hambrunas, fuertes movimientos de población, crecimiento económico como consecuencia del descubrimiento, inflación, etc….


LA HISTORIA

En el decurso de la historia de España, la progresiva colonización romana y su explosión posterior, las invasiones y culturización musulmanas, el proceso de definición de los reinos medievales, o los sucesivos acuerdos con los reinos de Francia y Portugal hasta estabilizar las fronteras, terminarán por adecuarse al patrón territorial descrito.
Se trata de una pauta general de adaptación al medio físico y a las condiciones de vida que ofrece.
La línea de costas, la barrera pirenaica y el estrecho, acotarán de forma eficaz, de un extremo a otro, el marco de la colonización romana, la penetración musulmana y los ajustes territoriales posteriores con los reinos de Portugal (del tratado de Zamora en 1143 al tratado de Lisboa en 1668) y de Francia (división de los territorios navarro, vasco francés y el Rosellón en 1659).
Al final, los reinos medievales, encajarán sus fronteras interiores a estos contornos. Y dentro de ellos se replica la decantación: en el reino de Aragón la nobleza propiamente aragonesa busca asentarse en zonas montañosas -ganadería y agricultura de secano- mientras que los nobles catalanes optan por zonas costeras y de regadío.

En la Edad Moderna, los diversos reinos se integrarán en  el Reino de España, manteniendo en parte su identidad, instituciones propias y con participación desigual.
Al igual que en los restantes países occidentales se desencadenará un pulso, a muchos niveles y con resultados contradictorios, para acabar con los restos de feudalismo.


LA ECONOMIA

En la Edad Media son la agricultura de secano y la ganadería la actividad económica principal.  El cereal y la lana; fáciles de conservar y de transportar.

Las tierras pertenecían al rey y a la nobleza o a La Iglesia. Los campesinos (80%) las cultivaban pagando a cambio, rentas e imposiciones.
Además, las comunidades moriscas, asentadas en los señoríos a partir de la reconquista, ponían en valor todo tipo de terrenos por difíciles que fueran.
Corresponderá una prolongada época de bonanza para estas zonas del interior que garantizaban el sustento de asentamientos numerosos y la acumulación de riqueza.

Pero no era así en toda la península. El clivaje territorial admitía variantes; recordemos que dentro de la Corona de Aragón los nobles catalanes optaron por las zonas costeras y de regadío frente a los propiamente aragoneses que preferían tierras de pastos y de secano.
Los territorios periféricos mantenían pequeñas economías diferenciadas basadas en el regadío, la pesca o el comercio marítimo.


EL DIFÍCIL CAMBIO DE MODELO

A pesar de las diferencias entre los reinos (concentración de poder en Castilla frente al marcado carácter feudal del reino catalano- aragonés), se extendía a todos por igual la rigidez del orden feudal y la subordinación al rey y a la nobleza del régimen de tenencia y de la actividad productiva.

Al terminar la reconquista predomina una cultura de carácter guerrero y de ideales religiosos. El trabajo o el comercio carecen de relevancia y son un impedimento para alcanzar un reconocimiento social. La actividad económica estaba rígidamente reglamentada en estamentos y gremios

El ascensor social lo proporcionaba los servicios a La Corona; y para acceder a ese ascensor se precisaba de un linaje, una reputación… o de una carrera eclesial.

Los servicios a La Corona (o las azañas en las Indias) facilitaban a campesinos o villanos conseguir una reputación ante el Rey.

Además de estos restrictivos patrones culturales, las características del territorio no garantizarán el éxito, en el caso de introducirse cambios.

Y el éxito dependía también de la presencia de asentamientos humanos muy apegados al terreno, como era el caso de las poblaciones moriscas.
Un equilibrio muy ajustado que evidenció que cualquier alteración arruinaría el futuro de amplias zonas.

Y es por esto que la sustitución del modo productivo careció del ímpetu totalizador que tuvo en otros países.


MIENTRASTANTO, EN FRANCIA

La aparición de los capitalismos nacionales y las Monarquías Modernas.

El contraste francés. En la vecina Francia ya en la baja edad media empiezan los fuertes combates para redefinir, o someter a la Corona, los históricos núcleos de poder, territorial o feudal, y dar paso a otros patrones económicos o culturales, que anuncian un capitalismo emergente. La aniquilación de los cátaros (1.200 ~) o de los templarios (1.307 ~), la asimilación de la Provenza (1.482 ~), la matanza de hugonotes (1.572) o el derribo de las murallas de las ciudades (1.626 ~), son episodios de esos enfrentamientos y que reflejan la escalada de una lucha a extinción que se resuelve a favor de un nuevo modelo de Estado –que no está dispuesto a hacer concesiones– y en el que se utilizarán las artimañas que se precisen, desde el papado, el ejército o las ceremonias moralizantes de la quema de brujas. El clivaje dejará de ser territorial.
Al final será en la Corte de Versalles donde se confinará la nobleza y allí disputarán el poder ante el Rey.
Es más, se facilitará el acceso a la Corte y a la Administración mediante la venta de títulos de nobleza y cargos, de distintos rangos, a los ciudadanos que hayan logrado una fortuna o méritos sociales.
Un merchandissing que le proporcionaría a la Corona importantes ingresos.


Evidentemente, no solo fue la Revolución Francesa.

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EL EJE IMPERIAL

El descubrimiento (1.492) y la expansión por los territorios americanos, y simultáneamente el establecimiento del eje imperial de los Habsburgo (Austria España), supondrán una aceleración histórica y económica sin precedentes.
Pero, como hemos señalado, en la península se frustran muchas cosas.

La epopeya del descubrimiento, la posterior colonización así como el despliegue del Imperio supuso un esfuerzo excesivo.

El oro y la plata de Las Indias no paraba en España, iba a costear cuantiosos gastos de ejércitos y guerras. Recayó el esfuerzo fiscal en Castilla, en los territorios conquistados y de rebote -con conflictos- en el resto de los reinos españoles.

En España se recurrió a la importación, de países terceros, de aquellos bienes que los nuevos hábitos de consumo demandaban. El oro y la plata de las colonias se iran fuera.

Y todo esto lastrará y condicionará el devenir histórico del país.

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LOS MORISCOS Y SUS CIRCUNSTANCIAS

Los moriscos estaban bien integrados en Castilla, en las poblaciones de fuero real (realengos dependientes de la corona, no de un señor).

En Aragón, Andalucía, Murcia y Valencia, vinculados a los antiguos señores feudales, poblaban y cultivaban las tierras de secano de más difícil acceso e interiores. Eran irreemplazables en las zonas de huerta de Valencia, Murcia y las Alpujarras.
Trabajaban en oficios artesanos y en todo tipo de menesteres (albañiles, carpinteros, barberos, porteadores…).

Se trataba de una minoría versátil, acostumbrada a todo tipo de trabajos. Su adaptación al terreno iba acompañada de su despliegue en alquerías, con sus poblamientos familiares.
Y esta laboriosidad y adaptabilidad se manifestó en la compra de terrenos en tierras libres, para su explotación.

En las zonas pobladas estaban más integrados (habla, costumbres, forma de vestir…) pero no era así en las alejadas aldeas del interior.

Sobre el colectivo, existían prohibiciones (como la difícil de verificar de acercarse al mar), y con el tiempo constituyeron algunas comunidades prósperas, con señaladas fortunas personales.
En ocasiones se alineaban con unos señores en sus enfrentamientos con otros. Y algunos se bautizaron como «cristianos nuevos«, dando lugar a especulaciones populares sobre la práctica de ritos ocultos.

Como vemos, constituían un colectivo peculiar, con su tejido social característico, repartidos por toda la geografía, y que además de sus episodios de conflictividad, aportaban su alta productividad y un contraste muy vivo respecto a la cultura mayoritaria.

El conflicto. A raíz de las exigencias tributarias por parte de los señores de conquista, y el rechazo y las protestas de las poblaciones moriscas, se llegó a situaciones límite. Se producían revueltas campesinas, con interrupción de los caminos, bandolerismo e inseguridad.

Y se temía que la fuerte inestabilidad fuera aprovechada por el rey francés o por los berberiscos para invadir España. Al mismo tiempo, suponía un descrédito para la Monarquía que abanderaba la defensa del catolicismo en Occidente.

Todo ello dio lugar a que el Duque de Lerma (con interés personal) aconsejase al Rey Felipe III su expulsión. Obviando las consecuencias negativas de la ordenada años antes (1570) por Felipe II en Granada.


LA EXPULSIÓN

La expulsión de los moriscos en 1609 fue un desastre de consecuencias no previstas. Y para cuando se dieron cuenta, era tarde. La nobleza valenciana cuando se percató intentó dar marcha atras.

La expulsión, en cifras:
Valencia 117.464 (33% de la población total)
Aragón 60.818
Cataluña 3.716
Castilla y Extremadura 44.625
Murcia 13.552
Andalucía occidental 29.939
Granada 2.026
EXPULSADOS 270.140 – 300.000, de una población total de 320.000

Supuso el descalabro económico y una importante pérdida de población para los reinos de Valencia (33%), Aragón (20%) y Murcia, así como para otros numerosos señoríos.


IMPACTO DE LA EXPULSIÓN

Si la agricultura de secano estaba en retroceso, la expulsión vino a rematarla.

Sin contradecir la decisión política (se hacían fuertes en terrenos inexpugnables y no acataban la autoridad real, ni el idioma, etc…), las consecuencias no solo afectaron a las zonas interiores de Aragón, Valencia o Andalucía. También a los regadíos próximos a aglomeraciones urbanas, de Valencia, Murcia o la Alpujarra. Para la ciudad de Valencia, fue la ruina.

Se abandonarán los cultivos, en terrenos complicados a donde ningún cristiano quisiera ir, lo que contribuyó a su desertificación progresiva.
Y a los cultivos les siguieron fincas, dominios monásticos, palacios y comarcas enteras.

CAMBIOS EN EL PAISAJE (del s. XV al XVIII)

¿Y qué ocurrirá en el interior de esas extensas zonas semi abandonadas y aisladas?

No se producirá el reemplazo de los expulsados. La población que quede ocupará las tierras más favorables, dejando el resto.

Territorios anteriormente prósperos entrarán en una prolongada decadencia, con economías residuales y de autoconsumo, muy dependientes de la coyuntura y de las circunstancias externas (conflicto de Crimea, guerra mundial, postguerra 1939, autarquía…).

«Agua, sol… y guerra en Sebastopol«

Se instaurarán economías regresivas, de carácter circular. Las rutas comerciales, del cereal o la lana, serán reemplazadas por mercados comarcales, en rancias poblaciones.

Las duras condiciones de vida (en todos los aspectos) serán la constante, dada las dificultades de comunicación, la precariedad económica y la marginalidad.
Se configurará un modo de vida y una cultura social asociados a la resistencia y a la penuria, que a su vez reforzará y alimentará el escenario de decadencia inmediato

Los señoríos de las zonas del secano interior, que funcionaban como “institución estamental” de acuerdo a arcaicos fueros feudales, perderán su poder económico, conservando el institucional.
La nobleza empobrecida (la que resultase empobrecida) abandonará sus caserones o mansiones, retirándose a pequeñas ciudades del interior, conservando su estatus y mirando al pasado. Un anacronismo que nos permite interpretar el carlismo posterior.

foto de la web fundaciontelefonica.com

El tema de la decadencia de la nobleza no es una exclusiva española, es una referencia común en Europa en el s. XVIII.

Han cambiado muchas cosas. El nuevo escenario no es el castillo sobre un risco y abajo un asentamiento de población; y todo rodeado de extensas zonas de bosques o cultivos.

Y no a todos les iba por igual.

La imagen de la época en Francia (popular o literaria) del señor rural, personaje huraño, escaso de dinero.

Se calcula que en Francia los nobles empobrecidos rondaban el 60%.

La salida era el ejército, la Iglesia y, si tenían suerte, emparentar con algún burgués.

UNA HISTORIA DE DECADENCIA

El Descubrimiento y la colonización americana, articulados en el Eje Imperial, supondrán una dinámica de aceleración, endeudamiento y expansión inflacionista, que absorberá la atención y recursos.

Quedando las zonas del interior al margen de la epopeya, la población, (un campesino venía a desplazarse en vida un máximo de 15 o 20 kms. de su lugar de residencia) se fija al terreno mediante un tejido social y productivo consolidado (el tradicional, el único conocido), con una economía precaria, cercana al trueque.

Pero es con la expulsión de los moriscos cuando se dejarán ver sus efectos en el paisaje.
Mercados reducidos a un ámbito comarcal, poblaciones menguadas, tierras abandonadas…

Habrá una paulatina reasignación de recursos, una adaptación a la nueva situación.
Se reutilizarán, fragmentándolos, degradándolos, los viejos palacios y caserones, que se destinarán a viviendas, graneros, establos… hasta frontones o plazas de toros. Las murallas y las piedras de los claustros románicos se aprovecharán como sillares o muros de carga.

Lo mismo, históricos monasterios, con sus instalaciones anejas (un caso muy representativo es el del monasterio de San Salvador, en Oña, Burgos ver entrada).

Hay una pérdida en la estimación del paisaje rural, pero también del tejido urbano, que se degrada.

La arquitectura en Aragón (y su código civil propio) refleja la fragmentación e hibridación de las antiguas edificaciones, en donde se reaprovechan y superponen todo tipo de elementos patrimoniales.

Y el modelo socio- culltural permanece intacto.

Comienza un largo período de decadencia. El de las tierras y de la sociedad españolas de los siglos XVII y XVIII.


LOS BORBONES

Los borbones llegan en 1701, con el escenario de decadencia ya iniciado.
La renovación dinástica traía la voluntad de acabar con los restos de feudalismo y liquidar el eje imperial de los Habsburgo. Acercando la corona española a la francesa, buscado un diseño de Estado más nuclear.

Los intentos de Felipe V por reestructurar el Estado, rompiendo sujecciones medievales, no cuajaron. Se eliminaron fueros anacrónicos, barreras territoriales e instituciones obsoletas. Se intentó unificar la normativa y la fiscalidad.

Pero gran parte del territorio permaneció impermeable a los cambios y a la difícil modernización. En Cataluña se produjeron revueltas contradictorias. Y el imaginario simbólico y popular continuó.

Respecto a las políticas aplicadas en tierras americanas, faltó criterio; abandonando instituciones y proyectos reconocidos, lo que contribuyó, junto con las turbulencias posteriores (invasión napoleónica y reinados de Fernando VII e Isabel II), al distanciamiento de las élites criollas.


PAISAJE DESPUÉS DE LA BATALLA

Será un error Podríamos clasificar el paisaje español en base a la despoblación y aridez de la tierra.
Los valores medios extremos los encontramos en el anillo interior, el que corresponde, aproximadamente, a las tierras,más secas, de Castilla o Aragón y parte de Andalucía. La corona circular de la costa sería la más poblada y húmeda.

Podríamos clasificar el paisaje español en base a la despoblación y aridez de la tierra.
Los valores medios extremos los encontramos en el anillo interior, el que corresponde, aproximadamente, a las tierras,más secas, de Castilla o Aragón y parte de Andalucía. La corona circular de la costa sería la más poblada y húmeda.

Esta distribución es teórica y nos lleva a error. Muy pocas diferencias se dan entre los territorios, a uno y otro lado, de Aragón y Cataluña. O entre los colindantes del interior de Alicante, Murcia y Albacete.

Los habitantes de los valles pirenaicos o los de la «franja» tendrán más comunicación entre ellos, y más elementos de identificación, que con los de la costa.
¿Es preciso recordar las condiciones de aislamiento de extensas zonas en cuanto se apartaban de un camino principal o había que salvar un puerto de montaña?
Eso, por lo que respecta a las barreras físicas.
Las culturales posiblemente eran mayores; ya vimos que la distancia máxima promedia de desplazamiento era de 20 a 30 kms. a lo largo de la vida.

Por lo tanto, sin perjuício de los recelos o estereotipos (es proverbial el carácter cerrado de los vascones montañeses) se supone mayor afinidad entre habitantes de territorios contiguos.

Cuando las guerras carlistas, los territorios que se unen contra la monarquía isabelina, son los del interior del reino de Valencia, de Cataluña, de Aragón y de Castilla.

El enfrentamiento se da entre sociedad de las zonas aisladas del interior y la urbana.

Subsistirán, adaptados al terreno, los antiguos patrones culturales, idiosincrasias locales e instituciones de gobierno desfasadas, que continuarán vigentes (Señoríos, Juntas, Corts…). Con poderes limitados pero manteniendo su status (fielatos, tasas, diezmos…)

Y junto lo anterior, subsisten los elementos identificadores y organizativos existentes (pesos y medidas, lenguas, normativas seculares, etc…).

Actuaciones explicables, como la expulsión de los moriscos, fracasarán, así como la economía de las tierras que poblaban.

Por parecidos motivos, las intenciones modernizadoras e ilustradas de los primeros borbones, caerán en saco roto.

El doble patrón -un correoso Antiguo Régimen que se resiste a extinguir y un incipiente Estado Moderno que no acaba de cuajar- se consolidará.

En Francia perduraron, con dificultades, las diferencias provinientes de la época feudal, hasta la revolución. Con La Revolución se lleva a cabo su asimilación y la unificación en el Estado; quien asume la uniformidad y la definición de los contenidos de lo público.
Francia unifica su lengua e inventa el sistema métrico decimal.

En España no fue así. Gran parte del territorio, mal comunicado, con sus idiosincrasias diferenciadas, subsistirá, sobrevivirá, de forma autónoma y con la connivencia del Estado.

Los sucesivos fracasos hasta el s. XX … (3′)


ESPAÑA ACTUAL

En la actualidad las extensas zonas de “La España vacía” corresponden a los «territorios del interior» de los antaño poderosos reinos medievales.

En ellos se dan, a grandes rasgos, estas notas:

  • carecen de capacidad para absorber a la mano de obra que se incorpora al mercado de trabajo.
  • fuerte envejecimiento de la población y baja natalidad (compartido con el resto de España y de occidente).
  • pueblos deshabitados y, en general, bien comunicados y equipados.
  • abandono de las tierras por falta de rentabilidad y desertificación de amplias zonas.
  • frágil ecosistema económico. Desaparición de comercios y empresas.
  • Escasa actividad e intercambio económicos. Dependencia de proveedores externos.
  • colonización (cultural y económica) por las CCAA vecinas, más poderosas.
  • gentrificación, visitantes de fin de semana, horarios discontinuos de los servicios.  
  • A lo anterior hay que añadir el abuso impositivo y la rigidez burocrática y normativa.
  • y alguna paradoja. El PIB por habitante en las CCAA más despobladas está por encima del de otras zonas con mayor actividad económica.

Mucho han cambiado las cosas a partir de la mitad del siglo XX.

Hasta entonces el atraso y el aislamiento fueron características del interior español. Lo que implicaba la falta de equipamientos y servicios públicos (sanidad, enseñanza, comunicaciones…), el abandono estatal, la resignación y el fatalismo.

Como hemos visto, la Dictadura de Primo de Rivera (1.923) llevó a cabo un amplio plan de obras públicas, principalmente carreteras, mejorando las comunicaciones territoriales.
Pero fue la II República (1.931), quien, además de continuar los planes de Primo, inició políticas culturales, sociales y económicas de mucho más calado y necesarias.
En el período franquista se culminaron las políticas anteriores. Jugó a su favor la larga duración (40 años), que permitió la paulatina modernización de la Administración del Estado y el desarrollo de las comunicaciones y de la estructura agrícola e industrial.

polideportivo y piscina municipal en pueblecito de Teruel

Afortunadamente, la España vacía ha cambiado a mejor.
Por una parte, se ha consolidado el fenómeno de la desertificación, el abandono de los cultivos (salvo excepciones) y los problemas demográficos comunes (despoblación, envejecimiento).

Pero el aislamiento terminó. Sus habitantes tienen niveles de PIB per cápita cercanos a la media. Disponen de medios de información/ transmisión (radio, tv e internet) y aceptables servicios públicos. La red de carreteras es extensa.
Y la organización política del Estado les reconoce una amplia representación, de la que se benefician los poderosos Gobiernos territoriales.

Pero la evolución de la transición demográfica junto con la tendencia al abandono de las zonas rurales y a la migración hacia hábitats de concentración urbana no deja lugar para posicionamientos nostálgicos o fuera de la realidad.

Terminar las nostalgias territoriales… (3′)


En recuerdo agradecido al profesor Nadal Oller, de la Universidad de Barcelona.

A continuación, unos cuantos LINKS interesante:
https://www.elconfidencial.com/economia/2019-06-15/dulce-agonia-norte-pensiones-ocultan-profunda-crisis_2072419/
https://www.elmundo.es/economia/macroeconomia/2019/06/02/5cf183c1fc6c83d1788b45d7.html
http://www.celtiberica.es/
https://www.vozpopuli.com/economia-y-finanzas/poblacion-interior-madrid-islas-mediterraneo_0_1220879170.html#
https://elpais.com/elpais/2018/09/12/opinion/1536773019_389682.ht
https://www.elconfidencial.com/espana/2017-01-06/espana-pierde-habitantes-despoblacion_1310809/
https://www.lavanguardia.com/natural/si-existe/20181205/453376592978/despoblacion-catedra-mundo-rural-reto-demografico.html
https://www.libertaddigital.com/cultura/historia/2018-12-06/pedro-fernandez-barbadillo-40-anos-el-agujero-de-la-espana-vacia-crece-866
https://cyt-ar.com.ar/cyt-ar/index.php/España_en_tiempos_de_la_conquista_de_América
https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_la_organización_territorial_de_España#/media/File:Prefecturas_Napoleonicas_1810.svg
http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/en-torno-al-casticismo-253798/html/dcc55a76-2dc6-11e2-b417-000475f5bda5_5.html#I_2_
http://valenciaactua.es/expulsion-de-los-moriscos/

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