ESPAÑA MEDIO VACÍA

PALACIO REAL – JOSE MANUEL BALLESTER – 2009

22.09.2018
tiempo de lectura: 15′

La España vacía es el título del valorado libro de Sergio del Molino, que pone en el foco de atención el problema de las zonas despobladas o abandonadas del interior español. Lo aborda con una retórica a veces empalagosa, desde una perspectiva a veces sentimental, a veces mitificada, haciendo un llamamiento a todas las conciencias para que la vida vuelva a florecer en esos hermosos territorios y para que sus habitantes vuelvan a llevar una existencia digna porque se lo merecen.
El libro, en mi opinión no tiene solo cosas malas. Tiene muy buenas observaciones. Pero con un picadillo socialdemócrata.

Porque el tema es grave. Gran parte del territorio de los antiguos reinos peninsulares carece de suficiencia económica.


A. datos de población.
Los datos actuales son alarmantes. Se advierten evidentes signos de envejecimiento así como una tasa de crecimiento negativa (las defunciones superan a los nacimientos). Además, hay muchas zonas despobladas (menos de 20 habitantes por km2) y afectadas, en mayor o menor grado, por la desertificación..

Fuente: Mª P. Burillo – 2019

No siempre ha sido así. El ciclo demográfico antiguo se caracterizó por la alta mortalidad y la alta natalidad, permitiendo un crecimiento sostenido en el tiempo.  Con el período de la reconquista,  la expansión socioeconómica y el buen clima facilitaron a la población de la Meseta alcanzar su máximo medieval. 
Las cifras de población estimada son superiores en la meseta castellana a las del reino aragonés (territorios de Aragón y Cataluña) y Andalucía en los s.s. XIV, XV y XVI. En el s. XVI se inicia el cambio de tendencia y a partir del XVII se invierte la balanza; todo ello en un contexto de episodios de mortalidad, hambrunas, fuertes movimientos de población, crecimiento económico como consecuencia del descubrimiento, inflación, etc….


B.  el determinante geográfico.
España, frente a los 424 kms. de frontera terrestre con Francia y los 1.214 kms. con Portugal, tiene 4.964 kms. de costas.
Bajando de norte a sur en primer lugar encontramos la imponente barrera física de los Pirineos, que a la vez define un régimen de lluvias más escaso respecto a la vertiente francesa.
A continuación identificamos sobre la superficie peninsular una corona litoral de un radio de 30 a 50 kms. aprox.
La proximidad de la costa, la climatología, la orografía suave, el régimen de lluvias o la humedad, delimita una franja costera en la que van oscilando sus valores de forma gradual.
El resto hacia el interior peninsular se eleva bruscamente, respecto al nivel del mar. Tiene una orografía irregular, importantes diferencias en el régimen de lluvias, clima continental, más seco, con zonas afectadas por la desertificación. Hablamos de la España interior, principalmente la Meseta, pero no exclusivamente.

Por último, al sur, a una distancia de 15 kms. por mar, se encuentra el continente africano.


Esta horma geográfica delimita los diferentes espacios en los que, desde la Antigüedad, se disputarán las sucesivas colonizaciones, y en donde harán los reinos medievales los ajustes y reajustes hasta su estabilización en la Edad Moderna.

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C. el clivaje territorial.
La Edad Media es época de definición de fronteras y de identificación y consolidación de patrones de poder. Las condiciones físicas del terreno, los accidentes geográficos, asociados a la población y a las condiciones de vida, determinan el valor de un territorio. Y cada territorio se organiza mediante un poder feudal (señor del territorio); un equilibrio externo respecto a los restantes señores de su entorno; y una matriz cultural dual (lo terrenal y lo espiritual).
El clivaje –rango o decantación que prevalece en un período para identificar y consolidar un patrón de poder- en la Edad Media será, al prescindir de otras consideraciones, territorial.


mapa de los reinos del Antiguo Régimen

D. la Historia.
En el decurso de la historia de España, en la progresiva colonización romana y su explosión posterior, las invasiones y culturización musulmanas, el proceso de definición de los reinos medievales, o los sucesivos acuerdos con los reinos de Francia y Portugal hasta estabilizar las fronteras, terminarán por adecuarse al fuerte clivaje territorial.
Se trata de una pauta general de adaptación al medio físico y a las condiciones de vida que ofrece. La línea de costas, la barrera pirenaica y el estrecho de Gibraltar acotarán, de un extremo a otro, el marco de la colonización romana, las invasiones musulmanas y los ajustes territoriales posteriores con los reinos de Portugal (del tratado de Zamora en 1143 al tratado de Lisboa en 1668) y de Francia (división de los territorios navarro, vasco francés y el Rosellón en 1659).
Los diferentes reinos medievales, por su parte, irán ajustando sus fronteras interiores a estos contornos. Y dentro de ellos se replica la decantación: en el reino de Aragón la nobleza propiamente aragonesa busca asentarse en zonas montañosas -ganadería y agricultura de secano- mientras que los nobles catalanes optan por zonas costeras y de regadío.


E. la economía. 
En la Edad Media es la agricultura de secano y la ganadería la actividad económica principal.  El cereal y la lana; fáciles de conservar y de transportar.
Además, las comunidades moriscas, asentadas en los señoríos rurales a partir de la reconquista, ponían en valor todo tipo de terrenos por difíciles que fueran.
Por lo tanto, las extensas zonas del interior garantizaban, mejor que la zona litoral, el sustento de asentamientos humanos numerosos y la acumulación económica.
Este modelo productivo y acumulativo irá perdiendo relevancia en occidente a partir de la Edad Moderna con la emergencia de los capitalismos nacionales.

Pero no era así en toda la península. El clivaje territorial permitía variantes; recordemos que dentro de la Corona de Aragón los nobles catalanes optaron por las zonas costeras y de regadío frente a los propiamente aragoneses que buscaban tierras de pastos y secano.
Los territorios periféricos mantenían pequeñas economías diferenciadas que, basadas en el regadío y la pesca, atendían principalmente al consumo local y al comercio vecino.


F. La aparición de los capitalismos nacionales y las Monarquías Modernas.

El contraste francés. En la vecina Francia ya en la baja edad media empiezan los fuertes combates para redefinir, o someter, los históricos núcleos de poder, territorial o feudal, y dar paso a otros patrones económicos o culturales, que anuncian un capitalísmo emergente. La aniquilación de los cátaros (1.200 ~) o de los templarios (1.307 ~), la asimilación de la Provenza (1.482 ~), la matanza de hugonotes (1.572) o el derribo de las murallas de las ciudades (1.626 ~), son episodios de esos enfrentamientos y que reflejan la escalada de una lucha a extinción que se resuelve a favor de un nuevo modelo de Estado –que no está dispuesto a hacer concesiones– y en el que se utilizarán las artimañas que se precisen, desde el papado, el ejército o las ceremonias moralizantes de la quema de brujas. El clivaje dejará de ser territorial. Al final será en la Corte de Versalles donde se confinará la nobleza y allí disputarán el poder del Rey.
Evidentemente, no solo fue la Revolución Francesa.

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G. El difícil reemplazo del modo de producción feudal.
A pesar de existir diferencias entre los reinos (concentración de poder en Castilla frente al marcado carácter feudal del reino catalano- aragonés), el modo de producción  existente imponía por igual la rigidez de la organización social y la subordinación al rey y a la nobleza del régimen de propiedad y de la actividad productiva.

Las condiciones –extractivo, poco diversificado, extensivo, asociado hasta ahora a una fuerte demografía– habían sido favorables a la Meseta, asegurando la acumulación económica.

Al terminar la reconquista predomina una cultura de carácter guerrero y de ideales religiosos. El trabajo o el comercio carecen de relevancia y son un impedimento para alcanzar un reconocimiento social. La actividad económica estaba rígidamente reglamentada en estamentos y gremios
El ascensor social lo proporcionaba los servicios a La Corona; y para acceder a ese ascensor se precisaba de un linaje, una reputación… o de una carrera eclesial.
Los servicios a La Corona (o las azañas en las Indias) facilitaban a campesinos y a villanos conseguir una reputación ante el Rey.

Simplificando. En España, además de restrictivos patrones culturales, las características del suelo no garantizaban usos alternativos a la agricultura extensiva de secano.

Y el modelo de explotación agrícola se subordinaba a la presencia de numerosos asentamientos de población muy apegados al terreno.

Un equilibrio muy ajustado que evidenció que cualquier alteración de las condiciones de producción o de los asentamientos de la población, arruinaría, sin posibilidades de relevo, la economía de amplias zonas.

Por todo ello; en parte por esas condiciones geográficas, en parte por los rígidos patrones culturales, la sustitución del modo de producción feudal careció del ímpetu totalizador que tuvo en otros países occidentales.

Sin embargo, las economías emergentes de los territorios costaneros, mejoraron sus oportunidades para el intercambio y la diversificación. El transporte marítimo, y el ferrocarril más tarde, acabarán con la dependencia respecto del cereal castellano.

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H. el descubrimiento y el imperio colonial.
En la Edad Moderna, los diversos reinos se integran en  el Reino de España manteniendo, en parte, su identidad, sus instituciones propias y con participación desigual (con similitudes a una monarquía compuesta). El descubrimiento (1.492) y a continuación el imperio supondrán una aceleración histórica y económica sin precedentes. Pero, como hemos visto, no se reemplazará con éxito el modo productivo medieval.

La economía se articulaba alrededor de un potente modelo extractivo, junto a pequeñas economías diversificadas.
La epopeya del descubrimiento de América, la posterior colonización así como el mantenimiento del Imperio supuso un esfuerzo excesivo. El oro y la plata de Las Indias no paraba en España, iba a costear los cuantiosos gastos de ejércitos y guerras. Recayó el esfuerzo fiscal en Castilla, en los territorios conquistados y de rebote -con conflictos- en el resto de los reinos españoles.

El auge de economías diferenciadas -incorporando cambios culturales y avances tecnológicos-, las fuertes cargas impositivas, la caída demográfica, la expulsión de los moriscos… todo vino a partir del siglo XVI/ XVII a confirmar el declive del modelo prevalente.

En España se recurrió a la importación, de países terceros, de aquellos bienes que los nuevos hábitos de consumo demandaban. El oro y la plata de las colonias se irá fuera.


Y todo esto lastrará y condicionará el devenir histórico del país.

Pero El Imperio continúa, grande, poderoso, decadente…

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I. la expulsión de los moriscos en 1609 supuso una catástrofe histórica para el Reino de España. Y en particular para las zonas de secano y montañosas interiores, en las que tendrá un impacto negativo  en el modo productivo que, sin variaciones, venía de antiguo.

Los moriscos se integraron en Castilla sin dificultades, en las poblaciones de fuero real (dependientes de la corona, no de un señor) .

En Aragón y Andalucía (más feudales), se vincularon a los señoríos rurales. Con más presión tributaria en los territorios de conquista.

El conflicto, a raíz de los fuertes tributos en los señoríos y el rechazo y protestas de las poblaciones moriscas, llevó a situaciones límite. Se producían revueltas campesinas, con interrupción de los caminos, bandolerismo e inseguridad.

Y se temía que la fuerte inestabilidad fuera aprovechada por el Rey francés o por los berberiscos para invadir España. Al mismo tiempo, era un descrédito para la Monarquía que abanderaba la defensa del catolicismo en Occidente.

Todo ello dio lugar a que el Duque de Lerma (con intereses personales) aconsejase al Rey Felipe III la expulsión. No se tuvo en cuenta las consecuencias negativas que para el territorio granadino supuso la ordenada años antes (1570), por Felipe II.

¿Y qué ocurrirá en esas extensas zonas abandonadas, empobrecidas y mal comunicadas?

Por una parte no se producirá un reemplazo de la población expulsada. Por otra, no habrá un sustituto al modelo productivo.

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J. llegada de los Borbones en 1701. La renovación dinástica traía la voluntad de cambiar el grande e ineficiente aparato estatal. Los intentos de Felipe V por modernizar el Estado, rompiendo las sujeciones medievales, no cuajaron (entre otras cosas por la ausencia de recambio económico). Se eliminaron fueros anacrónicos, barreras territoriales e instituciones obsoletas. Se unificó la normativa y la fiscalidad. Se ganó, aparentemente, la guerra, pero gran parte del territorio permaneció al margen de los cambios. Persistieron los focos resistentes a la modernización del Estado. Y el imaginario simbólico y popular continuó.

Lógicamente, al no tener cabida el nuevo ideario pequeño burgués, civil y centrado en el esfuerzo y la iniciativa personal, que se va extendiendo por Occidente,

  • subsistirán, adaptados al terreno, los antiguos patrones culturales, idiosincrasias locales e instituciones de gobierno desfasadas, que continuarán vigentes (Señoríos, Juntas, Corts… ). Con poderes limitados pero manteniendo su status (fielatos, tasas, diezmos…)
  • Y junto lo anterior, los elementos identificadores y organizativos existentes (pesos y medidas, lenguas, normativas seculares, etc…), que no son reemplazados.
  • actuaciones contundentes, como la explicable expulsión de los moriscos, fracasarán; al privarle a esos territorios de economía precaria de los grupos de población que la sustentaban.
  • por lo mismo, las intervenciones más modernizadoras e ilustradas de los primeros borbones, caerán en saco roto.
  • El doble patrón -un correoso Antiguo Régimen que se resiste a extinguir y un incipiente Estado Moderno que no acaba de cuajar- se consolidará.
  • Existirán diferencias regionales pero lo significativo es que, este esquema tendrá validez con carácter general en las zonas interiores de todos y cada uno de los territorios.

Los sucesivos fracasos hasta el s. XX … (3′)


SITUACION ACTUAL

En la actualidad las extensas zonas de “La España vacía” corresponden a los «territorios del interior» de los antaño poderosos reinos medievales.

En ellos se dan, a grandes rasgos, estas notas:

  • carecen de capacidad para absorber a la mano de obra que se incorpora al mercado de trabajo.
  • fuerte envejecimiento de la población y baja natalidad (compartido con el resto de España).
  • pueblos deshabitados y, en general, bien comunicados y equipados.
  • abandono de las tierras por falta de rentabilidad y desertificación de amplias zonas.
  • frágil ecosistema económico. Desaparición de comercios y empresas.
  • Escasa actividad e intercambio económicos. Dependencia de proveedores externos.
  • colonización (cultural y económica) por las CCAA vecinas, más poderosas.
  • gentrificación, visitantes de fin de semana, horarios discontinuos de los servicios.  
  • A lo anterior hay que añadir el abuso impositivo y la rigidez burocrática y normativa.
  • y alguna paradoja. El PIB por habitante en las CCAA más despobladas está por encima del de otras zonas con mayor actividad económica.

Mucho han cambiado las cosas a partir de la mitad del siglo XX.

Hasta entonces el atraso y el aislamiento fueron características del interior español. La falta de equipamientos y servicios públicos (sanidad, enseñanza, comunicaciones…). Se caracterizó, además, por el abandono estatal, por su resignación y su fatalismo.

Como hemos visto, la Dictadura de Primo de Rivera (1.923) llevó a cabo un amplio plan de obras públicas, principalmente carreteras.
Pero fue la II República (1.931), quien, además de continuar los planes de Primo, inició políticas culturales, sociales y económicas de mucho más calado y necesarias.
En el período franquista se culminaron las políticas anteriores. Jugó a su favor la larga duración (40 años), que permitió la modernización de la Administración del Estado y el desarrollo de las estructuras agrícola e industrial.

polideportivo y piscina municipal en pueblecito de Teruel

Afortunadamente, la España vacía ha cambiado a mejor.
Por una parte, se ha acentuado el fenómeno de la desertificación, el abandono de los cultivos (salvo excepciones) y la despoblación.
Pero el aislamiento terminó. Sus habitantes tienen niveles de PIB per cápita por encima de la media. Disponen de los mismos medios de información (radio, tv e internet) que el resto. La red de carreteras es extensa y aceptable. Y la dotación de servicios públicos es considerable.

Terminar las nostalgias territoriales… (3′)

Siguiente capítulo…


En recuerdo agradecido al profesor Nadal Oller, de la Universidad de Barcelona.

LINKS:
http://www.celtiberica.es/
https://www.vozpopuli.com/economia-y-finanzas/poblacion-interior-madrid-islas-mediterraneo_0_1220879170.html#
https://elpais.com/elpais/2018/09/12/opinion/1536773019_389682.ht
https://www.elconfidencial.com/espana/2017-01-06/espana-pierde-habitantes-despoblacion_1310809/
https://www.lavanguardia.com/natural/si-existe/20181205/453376592978/despoblacion-catedra-mundo-rural-reto-demografico.html
https://www.libertaddigital.com/cultura/historia/2018-12-06/pedro-fernandez-barbadillo-40-anos-el-agujero-de-la-espana-vacia-crece-866
https://cyt-ar.com.ar/cyt-ar/index.php/España_en_tiempos_de_la_conquista_de_América
https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_la_organización_territorial_de_España#/media/File:Prefecturas_Napoleonicas_1810.svg
http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/en-torno-al-casticismo-253798/html/dcc55a76-2dc6-11e2-b417-000475f5bda5_5.html#I_2_

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