TALLER DE ESCRITURAS

3.- TONIPEP – 25.05.2021
MOSTRAR PERSONAJE
TONIPEP RODRIGUEZ disckjokey de moda, los médicos le han avisado que le quedan diez días de vida, con prestigio profesional, eficaz, alto y estiloso
SETTEMBRINI, SET, disckjokey desprestigiado, usa un lenguaje de redes, mamón, incumplidor, bajito y nervioso

La pista continuaba vacía mientras Tonipep hacía las mezclas. La gente no arrancaba.

Entró un socio en la cabina:
— Tonipep, ¿qué pasa?, parece que sepan que te vas.

Asintió. Contagiaba su estado de ánimo a su público.
El informe médico, abultado en el bolsillo del polo, le molestaba en los cambios.

— ¿habéis encontrado ya quién me sustituye? –preguntó.
— sólo a Settembrini. Es plena temporada. Y mira que hemos buscado.

Settembrini el gilipollas. El gorrón que se aprovecha de los demás.

Salió el socio y entró Settembrini. La pista seguía lánguida.

— tío, ¿cómo vas?- y le manoseó la espalda. Él se apartó.
— ¡ramdom!
— ¿qué quieres, Set?
— Toni, por favor, por favor, necesito que me dejes tu consola de mezclas, tío. La mía cascó, ¡finish!, dame 15 días y te la devuelvo, ¡esta vez de verdad!
— ya se que es muy cool –el informe le quemaba en el bolsillo– pero te prometo tratarla bien.
— mira, si quieres, te presto a Maica, ¿top, no? –y le volvió a manosear la espalda.

Pero Settembrini no conseguía sacarle de su desánimo. Ni siquiera el asco que le daba. Quedó pensativo…

— vale, pero la quiero aquí en 15 días; y tal como está –le contestó decidido- y si no es así te parto la cara.
— ¡top!, tío –y se escabulló de la cabina.

Puso un tema de Scissors Sisters y lo mezcló con Don’t Start Now; abajo, la pista se llenó.
Settembrini le gesticuló un like que Tonipep devolvió mecánicamente. Le quedaban solo diez días de vida.


TAREA PARA CASA: relato mostrando 2 personajes. Uno a punto de morir y el otro que ha cometido un grave error. Cada uno de los personajes deberá poseer al menos cuatro rasgos definidos de su personalidad. Los cuatro rasgos deberán estar especificados en dos columnas al comienzo del relato.


2.- PANDEMIA – 20.05.2021
EL VIAJE DEL HÉROE

— ¡Caramba don Pepote!, ¡vaquero!, ¿cómo estás? ¿Y la Ceci?, ¡boníta!

— y ¿cómo está el Guiller?, ¡machote!…

El trabajo de Vicente está en el departamento de tráfico de RENFE. Por los ventanales se ven las vías con la actividad rítmica de los trenes. El ruido de la estación llega atenuado.

— necesito que me hagas un favor, Vicente. Mi cuñada, – la bocina de una locomotora Bombardier S – 253 nos ensordeció- está retenida en la reserva del grao, que no es la que le toca. Y sin poder salir. Sólo autorizan los desplazamientos a extranjeros.

— sí, sí, lo sé. ¿La han arrestado?
— no, no, le han quitado los cargos. Pero es igual.
— y ¿qué es lo que le pasó?
— nada, que fue a la manifestación contra las prohibiciones y la detuvieron. Y aunque no está encausada, ni puede salir de la reserva sin billete ni tiene autorización para comprarlo…
— ¡y quién la manda protestar a la jodía!, luego pasa lo que pasa. Como la otra vez…

La pandemia pegaba con furia y los residentes teníamos prohibido entrar en algunos barrios, o mezclarnos con los transeúntes; ellos, los turistas, se desplazaban sin restricciones. Con la nueva normalidad (NN) se nos confinaba en las reservas poblacionales temporales urbanas (RPTU); una de ellas, la de El Grao.

— pues ahora, en estos días, no encontrarás un maldito asiento, Pepo. Esto está controladísimo…
— …de verdad, no vale la pena intentarlo, por las multas…
— pero hacemos una cosa. Este es mi pase digital de libre movilidad (PDLM). Hoy no lo voy a necesitar. Te vas ya! a por –otro pitido estruendoso, esta vez de una LMS Princess Coronation Class 6229, nos aturdió- y la dejas en su reserva.
— Y asunto solucionado, ¡muchachote!
— ¿ves Pepote? uno, !que es un profesional!, y la semana que viene nos vamos a comer por ahí, como dos señores. Y luego, de señoritas…
— ¡ah, y cuídame la tarjeta! -añadió-, algunos matarían por tenerla.

Ya lo sabía. Le contesté a todo que sí.


La valoración del impacto de la pandemia en el hábitat urbano, llevó a que la Autoridad Territorial (AT) instase en los comités populares para la implantación de severas medidas, que una vez adoptadas han sido, en general, bien acogidas por los interlocutores sociales.

Con el argumento de reducir la propagación del virus se ha confinado a la población en las reservas (RPTU), prohibiéndose el acceso a los núcleos urbanos a quienes no tengan la tarjeta verde de residente (TR), o la amarilla de trabajo (TW). Se controlan las aglomeraciones y se mantiene la distancia social.

De esta forma se evitaba el problema de los enfrentamientos habituales entre residentes y transeúntes. Oleadas de turistas, en su fugaz paso por las zonas de moda, buscando satisfacer exigencias perentorias: beber, tomar algo, acomodarse por los bares para, a la vez, reponer fuerzas y otras necesidades orgánicas. Numerosos selfis deslumbran esos instantes en los que el alcohol y las drogas circulan con facilidad; mientras los taxistas se pelean con las VTC por los clientes.

Viendo una oportunidad para incrementar sus ingresos, el fenómeno fue acogido positivamente por los comerciantes, y algunos cafés hasta habilitaron sillones en los que, por un precio razonable, echar una cabezadita. Las broncas y las exigencias de los visitantes se agravaron, produciéndose altercados callejeros o, incluso, algún suceso poco aclarado. Pero ahora ya está todo bajo control.


TAREA PARA CASA: veinte líneas. Relato basado en la estructura del viaje del héroe, en el que aparezcan al menos dos de las estaciones.
2― Momento de la partida: el héroe solicita la ayuda de un guía espiritual. El guía le da consejos y le suministra, eventualmente, instrumentos de poder.
3―Partida: primeras pruebas y encuentro con los ayudantes y los oponentes.


1.- SOL INMÓVIL – 10.05.21
CRUCE DE RELATOS: HISTORIA VERTICAL Y HORIZONTAL

El sol -inmóvil en lo alto- pegaba fuerte. Yo me había quedado adormilada, toda espatarrada sobre lo que ya dije, un trozo de madera que me servía de hamaca.

Boca arriba, en aquella tabla, estaba de puta madre. Era una dulce sensación que me llegaba hasta la pelada barriga, mientras el sudor –¡caramba el calor del desierto!- recalentaba y reblandecía las ronchas de mi espinazo.

En aquella carretera solitaria no pasaban coches, el día era genial, y yo me creía afortunada, muy afortunada.
Con todo, algo no cuadraba.

Uno: se acercaba un coche rojo a toda velocidad dando tumbos.

Lo otro me parecía más extraño. Un enorme lagarto moteado me miraba fijo, con sus grandes ojos quietos, mientras el hijoputa me clavaba sus dientes y metía algo caliente en mi cuerpo inmóvil. Y si bien no era la apropiada esa actitud tan violenta, una irresistible sensación de bienestar -¿estaría siendo drogada?- me invadía.


El Audi TT RS Roadster descapotable rojo avanzaba descontrolado por la 92. La luz del sol relumbraba en sus llantas de aleación ligera de 19″ de 5 brazos de titanio. Pero su alerón trasero RS con winglets no parecía aportarle estabilidad: iba dando tumbos.

— las manos quietas Armando te dije que nada de nada hasta que digás lo del divorcio a la flaca.

— pibe ¿qué hace esa madera ahí?

— andáte con cuidado, boludo…

—  !che¡ !cuidado con las manos!… y !con la madera! -añadió tarde.

Pero a pesar del volantazo de Armando, el Audi pilló una esquina de la tabla, que saltó por los aires.

— ¡¡CHAFF!!, con estruendo una masa viscosa se esparció por el parabrís. La sangre y los mocos impedían ver nada.

— ¡por Dios! Armando qué hacés ¡looco!… ¡cómo manejás! ¡menudo quilombo! -y se puso a vomitar sobre el salpicadero-.

Restos del lagarto reventado mezclados con los vómitos desparramados por su coche nuevo. Y flotando, un ácido olor a mierda.
Armando, confuso, frenó.

Incapaz de asimilar que no controlaba sus esfínteres se agarró al volante.
Con la mirada perdida en el parabrís se acordaba de su infancia.

— Armando estás loco, me las piro. Llamo para que me vengan a recoger ¡huevón!


… y la rata cayó entre los matorrales y una vez recuperada del golpe se olisqueó: faltaba un trozo de cola y tenía dos pequeños desgarros sanguinolentos por el muslo.
Sonrió -todavía le duraba aquella extraña sensación de placer- y se perdió cojeando entre la maleza.


TAREA PARA CASA: Construye un relato en el que se vea claramente la historia horizontal y una vertical como mínimo. Extensión de 25 líneas.