Archivo de la categoría: CUENTOS MORALES

DE PAYOS Y GITANOS. CUENTO MORAL 2

duración: 6′
fácil

A los protagonistas de este cuento (tanto a Paco, como a Rafael y Helena) se les presenta una situación hasta ahora desconocida para ellos. Cuando más tarde se vuelva a repetir sabrán cómo proceder.


Había oscurecido y llovía ligeramente cuando Paco salía de trabajar. El limpia de Frankfurt rondaba por la acera con la caja bajo el brazo y se acercó a ofrecerle, machacón, su servicio.
– limpia señorito? se los dejo como espejos!
Esa tarde apenas había movimiento por la Gran Vía y la escasa luz venía de los neones de las cafeterías. Sigue leyendo

UN CUENTO MORAL: LA PRÓTESIS

La prótesis

duración: 3′

En aquella mañana la doctora Pilar S. pasaba consulta a una mujer a la que trataba de una complicación faríngea. Alguna vez había venido acompañada del marido; y la doctora percibía -los médicos recurren a la observación para enriquecer la experiencia diaria- en aquella pareja todavía joven  su actitud discreta. Sigue leyendo

RECETA DE BOQUERONES (EN RE- CONSTRUCCION)

  • 3 de diciembre de 2017
  • duración : 7’
  • dificultad: baja
  • interés: escaso

Me embarqué en un psicoanálisis sin tener ni idea.

PARTIDA DE POKER Cincinnati Kid, 1965

Ya había jugado al póker, y perdí, frente a Edward G. Robinson (Lancey Horward, El rey del juego, 1965) así que pasado un tiempo le propuse una partida final. El muy cretino, quitándose de encima aburridísimas sesiones me derivó a un obcecado profesional del ramo (en adelante, mr. Bean).

Sigue leyendo

Agradecimientos

A mi ex y a mi hija, por su paciencia con las lecturas de este texto. Y por sus observaciones precisas.

A las películas «The Cincinnati Kid« (El rey del juego, 1965) y «Groundhog Day» (Atrapado en el tiempo, 1993),  por construir tan bien sus micromundos y el clima emocional que son el punto de partida de este cuento.

A Don Jorge Luis Borges por su portentoso «Del rigor en la ciencia» (Suárez Miranda, Viajes de Varones Prudentes, Libro Cuarto, Cap. XLV, Lérida, 1658), que recuerda los negocios humanos que, enfermos de exhaustividad, están olvidados bajo la arena de los desiertos.

Y a Mr. Bean (y su complicada receta de boquerones).


VOLVER